Unas pocas líneas sobre una tesis

La semana pasada logramos -¡por fin!- superar uno de los obstáctulos que más han dificultado la creación del Sistema Kyopol: mi tesis doctoral.

Las investigaciones para la tesis se iniciaron en el año 2005 con una beca del Ministerio de Asuntos Exteriores que me permitió viajar a Fortaleza (Brasil), para investigar durante un año las capacidades y necesidades de los movimientos ciudadanos y del resto de actores municipales en relación al uso de Tecnologías para potenciar la participación ciudadana.

Tomé pronto consciencia de que una tesis estándar, que combinase un poco de trabajo de campo, unas cuantas estadísticas y algo de análisis de políticas públicas… no iba a conseguir influenciar significativamente el conocimiento y la práctica en el campo de la participación electrónica.

Yo quería, sin embargo, que mi investigación aportase una utilidad tangible y que proporcionara un conocimiento que fuese ‘actuable’. Decidí que mi investigación fuese capaz de orientar la creación de una plataforma avanzada de participación que estuviera adaptada a las necesidades de Europa y Latinoamérica. Fundé así la Asociación Ciudades Kyosei e inicié mi periplo investigador y experimentador por Guatemala, tratando de vincular estrechamente ciencia y praxis.

No ha sido hasta 2012 que, finalmente, la tesis “Creando la ‘Ciudad Simbiótica’: una propuesta para el diseño participativo interdisciplinar y la construcción colaborativa de sistemas de software cívico” fue aprobada en la Universidad de Alcalá, en un acto muy solemne, cargado de bastante teatralidad y no poca hipocresía, como dicta la tradición para este tipo de eventos.

Acto defensa tesisAhora que ya concluyó el proceso debo reconocer que, probablemente, todo este lío de la tesis fue un error. Un  error, en primer lugar, mío; pues ingenuamente creí que creatividad y ciencia se podían combinar sin mucha dificultad. Pero también un error, más en general, del mundo académico y universitario que, encerrado como está en su abstracta torre de marfil, se rige todavía por criterios y patrones mentales muy “del siglo pasado” y no ha conseguido acompañar el avance de esa incipiente “Sociedad-Red” que está cambiando la historia.

De la misma manera que en el inicio de la Revolución Industrial las universidades desempeñaron un papel muy marginal, dejando que fuese la curiosidad de los “inventores” y “hojalateros” de la época la que pusiese el mundo patas arriba, en los tiempos presentes la universidad no está sabiendo liderar nuestra particular (r)evolución e-Democrática. Son más bien los ‘hackers’, los ‘piratas’ y los indignados de todo signo quienes, a día de hoy, están mejor posicionados para determinar las nuevas formas en que las Tecnologías de la Información van a integrarse e incidir sobre los procesos políticos y la institucionalidad democrática.

En mi caso, traté de transitar al mismo tiempo ambos caminos y no lo conseguí. Si hubiese optado más decididamente por la vía creativa -investigando, sí, pero de una manera más aplicada y con el énfasis puesto en prototipar en base a lo aprendido- probablemente ahora ya tendríamos una versión 1.x de Kyopol que estaría siendo usada por movimientos ciudadanos y gobiernos municipales de unas cuantas ciudades españolas.

En vez de eso, lo que tenemos es un libraco enorme de tapas azules que presenta unas cuantas reflexiones ingeniosas acompañadas de vistosos, que plantea también una serie de críticas -irreverentes, pertinentes y muy razonadas, por cierto- y que además cita con exceso de soltura cientos de artículos y trabajos científicos previos. ¡Ah!, y un título de doctor. 🙂

No digo que todo esto esté mal. Pero no es algo que valga siete años. El coste de oportunidad en que se ha incurrido ha sido muy alto, ya que en ese tiempo se podría haber hecho crecer algo mucho más valioso.

Así que ahora que comienza un nuevo periodo he querido empezar suministrándome la misma medicina que receté para mucho otros: una crítica comprometida. Y así decirme: “Mal mal mal muy mal Pedrito. ¡A ver si con ésta ya espabilas de una vez!”

Acto defensa tesisPuesto que tengo el titulito de marras trataré al menos de sacarle provecho. Trataré de encontrar un puesto “postdoc” que ayude a financiar lo que viene ahora y que me permita, ahora sí, avanzar firme sobre el territorio más artesano y creativo, para ayudar así a crear esa nueva “ciencia Web” -radicalmente entroncada en la praxis más innovadora y en sus contextos sociales de aplicación- que estoy seguro que es la que más va a contribuir a que nuestra especie madure.

Y ahora… ¡¡a currar!!



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