Foro Mundial por la Democracia y vídeos CitYsens

Hemos sido invitados a presentar nuestra iniciativa en el Foro Mundial por la Democracia que el Consejo de Europa organiza en Estrasburgo a finales de Noviembre. Seremos uno de los tres proyectos analizados en el Taller sobre Democracia Digital Local. Los otros son la plataforma Loomio, una muy interesante iniciativa neocelandesa, surgida del entorno Occupy, que busca facilitar la toma de decisiones grupales y que está apoyada por la Municipalidad de Wellington, y Puzzled by Policy, un proyecto financiado por la Unión Europea, cuyo presupuesto es de casi 3 millones de euros [1].

Estamos pensando aprovechar nuestro viaje para lanzar una campaña de crowd-funding que nos permita construir el primer prototipo de CitYsens, nuestra plataforma para la promoción de la «participación cívica». Hemos intentado en repetidas ocasiones recabar el apoyo de instituciones, gobiernos y fundaciones. Nunca tuvimos éxito. Así que vamos a tratar de construir sin ellos, pidiendo directamente su apoyo a ciudadanos y colectivos sociales.

Como parte de los preparativos para ambos eventos… hemos elaborado unos vídeos de presentación de CitYsens, que podéis ver a continuación:

Explicación CitYsens (¡actualizado con nuevo logo!)

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=a8de5SFt6VE[/youtube]

 

Explicación CitYsens – Versión ‘Teaser’

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=wat0ccLQ1pw[/youtube]

 

Explicación CitYsens – Versión Extendida

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=q5w39977UgI[/youtube]

[1] Sobre este tipo de proyectos de eParticipación desarrollados por la Unión Europea, recomendamos leer nuestro artículo de investigación: The e-(R)evolution will not be funded. A transdisciplinary and critical analysis of the developments and troubles of EU-funded eParticipation

Gobierno abierto «bien queda» vs. Gobierno abierto «bien hecho»

A comienzos de este mes el Instituto Aspen organizó  una nueva edición de su Foro sobre Comunicaciones y Sociedad (FOCAS), donde se reflexionó al más alto nivel sobre las nuevas herramientas y plataformas que promueven la implicación de la ciudadanía en los procesos de gobernanza, en todos los niveles de gobierno.

La semana pasada Panthea Lee reflexionaba en su blog sobre el evento, identificando las barreras más importantes al Gobierno Abierto e indagando cuáles son los pasos que deberían darse para llevarlo ‘hacia una nueva Fase del Gobierno Abierto’. No puedo menos que animaros a leer la entrada.

Entre las recomendaciones que hace Panthea me llama especialmente la atención su llamado por que las iniciativas tengan un diseño sólido, que se base en un conocimiento profundo de las necesidades específicas de cada uno de los usuarios de las herramientas de gobierno abierto. No basta con pensar en un «ciudadano» o «gobernante» genérico: hace falta segmentar bien las características y requerimientos de todos los usuarios objetivo para que puedan obtener de las herramientas una máxima utilidad. Panthea reclama un diseño de las iniciativas que «empatice» con la situación y el contexto de sus usuarios.

Las reflexiones de Panthea están totalmente alineadas con los principios que impulsan nuestro proyecto de creación del Sistema CitYsens y con las conclusiones de la tesis doctoral que presenté en la UAH el año pasado.

Precisamente su último capítulo, titulado Construcción colaborativa de sistemas de software cívico, reclama un diseño de las iniciativas de gobierno abierto que sea realmente participativo y que vaya más allá de lo retórico.

«Como investigadores debemos pues adoptar una disposición crítica y reconocer que, aunque se queda muy bien predicando sobre la centralidad del usuario, resulta no obstante muy difícil ponerla en práctica y hacerla funcionar. Los documentos y presentaciones elaborados por la red NET-EUCEN [1] suelen recalcar que la “orientación hacia la centralidad del usuario es una actitud, una mentalidad” [2]. En base a los resultados que ellos mismos han obtenido y a las dificultades que encontraron para, por ejemplo, extender su propia redes claro que, como en tantos asuntos humanos, no basta con desear tener cierta actitud para conseguirla y que funcione.

Lo cierto es que a día de hoy tanto los investigadores como los profesionales del diseño apenas disponen de métodos que les permitan abordar satisfactoriamente todas estas problemáticas [3]. Es frecuente que estos proyectos se configuren con un enorme desequilibrio entre el poder del equipo de desarrollo –que suelen controlar los calendarios, la agenda, la metodología de colaboración y la asignación de los recursos– y el de los usuarios y colectivos participantes –que suele convertirse en un “convidado de piedra” tan pronto como pretendan salirse de los límites que se hayan establecido para su contribución. Los gestores de los proyectos tienden a pensar que los usuarios están al servicio de su diseño, de su proyecto, y no al revés.

Desde la perspectiva de los diseñadores, se hace así primar una colaboración “bien queda” antes que una colaboración “bien hecha” [4], que se basa precisamente en ponerse al servicio de las necesidades de las personas que utilizarán los sistemas [4, 5]. Este conflicto de intereses ha llevado a que, por ejemplo, en el caso de proyectos con un fuerte componente académico tradicionalmente se haya valorado más su potencial para producir publicaciones que su potencial de impacto en los usuarios [6], priorizando proyectos puntuales exploratorios y el estudio de casos concretos de utilización antes que las evaluaciones longitudinales y el estudio de usos emergentes [7].»

Como sabéis, nosotros nos hemos marcado la colaboración con los colectivos usuarios como el eje fundamental de nuestro trabajo:

Una colaboración que, y esto es lo más importante, antepone los intereses de los usuarios a los nuestros como equipo «impulsor». Por ejemplo, hace unos meses se hizo patente la necesidad de los movimientos sociales de Alcalá de disponer cuanto antes de un sistema de Agenda Colaborativa que les permitiese diseminar con más facilidad informaciones de eventos. Por ello, hemos optado por desatender momentáneamente el desarrollo de CitYsens e impulsar la creación inmediata de la Agenda del Henares, el sistema que presentamos en el última entrada del blog. El acompañamiento técnico de esta iniciativa también nos está absorbiendo parte de nuestros escasos recursos y tiempo. Pero es importante perseverar e implicarnos con ella. Porque es precisamente por medio de esa colaboración leal que antepone la necesidad del usuario a nuestra propia conveniencia, que vamos a conseguir entenderle bien y que vamos a contar con su confianza y su apoyo serio.

Lamentablemente, la mayor parte de las iniciativas de Gobierno Abierto nacen sin una verdadera conexión ni una comprensión profunda de sus usuarios o del ámbito social y político que se aspira a cambiar. Como señala Panthea en su post, el desconocimiento de «lo que funciona y lo que no» lleva a que se cometan muchas veces los mismos errores y se creen sistemas que, al final, no funcionan.

Un última cosa. Tras comentar el post de Panthea en su propio blog, David Sasaki enumera la gran cantidad de fondos, competiciones e incubadores que en los últimos tiempos se han puesto en marcha, para el ámbito de la Innovación Cívica. Concluye que «en estos momentos no hay escasez de dinero o experimentación» en el campo.

La verdad es que nuestra organización lleva bastantes tiempo luchando por sacar adelante nuestra iniciativa con nuestros propios recursos. A pesar de que hemos solicitado apoyos por diversos canales (Convocatorias de España, UE, OEA, Knight, Ashoka, el propio fondo de Avina…) nunca tuvimos éxito. Una de dos: o es que nuestro proyecto es realmente malo, o es que no sabemos comunicarlo bien, o… si no tal vez es que los criterios de selección tampoco están funcionando, y que muchas de las cosas que se financian al final no resultan tan ‘guays’ como se pensaba que serían.

Una parte de mi investigación doctoral analizó las políticas de fomento de la innovación de la Union Europea en el ámbito de la e-Democracia [8] y mostró cómo los cientos de millones de euros invertidos por la UE en este campo apenas han generado conocimiento o impacto.

Todo parece indicar que las competiciones, «incubadoras tecnocívicas» y los nuevos fondos dotados por fundaciones como Omydiar tienen una capacidad de incidencia e innovación mayores que los programas de la UE, pero… ¿será que están funcionando de una manera óptima? ¿Llegan de verdad los fondos ahí donde pueden fructificar en verdadera utilidad social, o tal vez se pierden en la financiación de legiones de apps e iniciativas que «quedan bien» pero que no llegan finalmente a «hacer bien»?

Tal y como Panthea escribió y David Sasaki suscribió: «Necesitamos entender qué es lo que funciona y qué no» … «para asegurarnos de que no estamos continuamente reinventando ruedas, que tal vez ni siquiera funcionan». Esto es algo que debe aplicarse tanto a las iniciativas cívicas y herramientas como a los propios mecanismos utilizados para promover su emergencia y expansión.

[1] Network of European stakeholders for enhanced [sic] User Centricity in eGovernance. Red temática europea que busca promover la “centralidad del usuario” (user-centricity) en los servicios de gobierno electrónico.
[2] Berntzen, L. (2011). “User-Centric eGovernment”, Presentado en User-Centric eServices Workshop. Bruselas: Comisión Europea.
[3] Gidlund, K. L. (2012). One for All, All for One – Performing Citizen Driven Development of Public E-Services. En E. Tambouris, A. Macintosh, & H. Bruijn (Eds.), LNCS 6847. Proceedings of ePart 2011 (págs. 240-251). Springer.
[4] En cierto modo, este matiz se corresponde con la diferenciación que hace Davies entre ‘doing good’ solidarity y doing ‘good solidarity’. Davies, T. (2009), Doing Good Solidarity, Chiapas Update (pp. 1-2). Oakland: Chiapas Support Committee.
[5] Akkermans, H., Gyan, N. B., Bon, A., Tuyp, W., Grewal, A., Boyera, S., & Allen, M. (2011). Is (Web) Science Ready for Empowerment? Proceedings of the ACM WebSci’11 (pp. 1–7). Koblenz, Germany.
[6] Kyng, M. (2010). Bridging the Gap Between Politics and Techniques: On the next practices of participatory design. Scandinavian Journal of Information Systems, 22(1).
[7] Heyer, C., & Brereton, M. (2010). Design from the everyday: continuously evolving, embedded exploratory prototypes. Proceedings of 8th ACM Conference on Designing Interactive Systems. Aarhus, DK: ACM Press.
[8] Prieto-Martín, P., de Marcos, L., Martínez, J.J. (2012) The e-(R)evolution will not be funded: An interdisciplinary and critical analysis of thedevelopments and troubles of EU-funded eParticipation, European Journal of ePractice, 15, 62-89


Agenda del Henares – Local, Digital, Nuestra

Estamos creando la «Agenda del Henares» junto con los movimientos sociales del Valle del Henares.

Es una agenda colaborativa que permite a colectivos y personas compartir informaciones sobre los eventos que organizan, en los que participan o de los que tienen noticia.

Pulsa sobre la imagen para visitar la Agenda del Henares… ¡¡e infórmate!!

AgendoDelHenares La agenda utiliza el sistema de software libre «Démosphère» y proporciona uno de los pilares conectivos que, según nuestras investigaciones, resulta  esencial para crear  «ciudades y sociedades sensibles».

En próximas entradas contaremos más sobre la Agenda y sobre todo lo que vayamos aprendiendo al crearla junto a las buenas gentes del Valle del Henares.


 

Esquemas de Participación: dimensión Cómo y consideraciones finales

[Quinta y última entrega de la serie de artículos que presenta nuestros «Esquemas de Participación» (EdP). Las entregas previas fueron «Gobierno Abierto, más allá de la transparencia», «Caracterizando la Participación Colaborativa», «EdP Dimensión QUÉ – Intensidad Colaborativa» y «Esquemas de Participación: Dimensiones Quiénes, Cuándo y Dónde»]

Dimensión CÓMO  –  Transparencia e Intensidad deliberativa

Dentro de esta categoría, que indaga sobre el ‘cómo’ de la participación incluimos dos elementos que tienen una importancia mayúscula: la transparencia y la deliberación, que tal como ilustra la figura son caracterizados en los EdP con los niveles: ‘alto’, ‘medio’, ‘bajo’ e ‘inexistente’.

La transparencia no es tanto una forma de participación sino que constituye un ‘pre-requisito’ para que la auténtica participación colaborativa pueda darse. Cuando se quiere colaborar realmente, de una forma honesta, todos los participantes deben tener acceso a toda la información relevante de que se disponga. Es por ello que la transparencia máxima en la acción de gobierno es considerada como uno de los principios esenciales de los modelos de Gobierno Abierto. Estos datos deberían estar disponibles en formato electrónico, siguiendo estándares abiertos y que puedan ser procesados automáticamente por programas informáticos, de forma que cualquier interesado pueda crear aplicaciones que permitan agregarlos, combinarlos o utilizarlos a conveniencia. Por medio de la inspección de la información pública, los ciudadanos y sus colectivos podrían trabajar tanto de manera pro-activa –e.g. elaborando propuestas de proyectos y acciones para el equipo de gobierno– o después de que algún incidente ocurriese –e.g. para identificar ineficiencias o corrupción dentro de la administración.

En este sentido, un proceso de participación se considerará transparente en la medida en que el tomador de decisión -y, más en general, todos los participantes- comparten al máximo las informaciones que obren en su poder para que el resto de participantes puedan actuar en base a dichas informaciones. La participación de calidad requiere de unos altos niveles de transparencia informativa institucional, que “proporcione información fiel y suficiente a los participantes y los informe sobre el trasfondo y el contexto institucional en el que la decisión tiene que insertarse, las alternativas de que dispone, los intereses principales en juego, etc.” [1]. El proceso participativo debe asimismo facilitar en todo momento el escrutinio externo, de forma que los no participantes puedan saber de sus avances.

La opacidad y la falta de trasparencia promueven la arbitrariedad, la incompetencia, el privilegio y la corrupción en la gestión de los asuntos públicos. Es por ello que, inicialmente, la introducción de transparencia más que inspirar confianza en los representantes puede tener el efecto contrario, afectando negativamente a la valoración que los ciudadanos hacen de sus políticos y técnicos [2]. En el corto plazo, y mientras no se efectúan cambios sustanciales en las estructuras institucionales y las dinámicas de poder que rigen el funcionamiento de las administraciones [3], lo que la transparencia hace es evidenciar la distancia que existe entre esa expectativa pública de que las decisiones se tomen racionalmente y la realidad imperante en los procesos de toma de decisiones públicas, mucho más caóticos y arbitrarios [2].

La transparencia tiene así un efecto muy grande sobre el marco de incentivos de cualquier cuerpo administrativo. Cuando un cargo electo o un funcionario saben que todas sus acciones son visibles y podrán ser inspeccionadas en cualquier momento presente o futuro, el estímulo y margen para la corrupción se reduce fuertemente. Resulta también más difícil mantener ocultas las agendas e intereses de los distintos actores e instituciones. Gracias a ello, el proceso de toma de decisiones puede ser más deliberativo y basado en evidencias y argumentos, con lo que todos los participantes estarán más motivados para alcanzar las verdaderas ‘mejores soluciones’ y acuerdos de tipo ‘ganamos-ganáis’ (win-win, en inglés). Es importante notar que, tal como ilustra el ‘Precipicio de la transparencia’ incluido en la figura siguiente, para poder transitar desde los niveles de participación consultiva hacia una participación verdaderamente colaborativa se requieren altos niveles de transparencia.

El segundo componente de esta dimensión es la “deliberatividad” o “intensidad deliberativa”, que da cuenta de hasta qué punto las interacciones comunicativas que se producen en el marco del proceso participativo permiten una deliberación intensa y de calidad. La deliberación es una forma particular de razonamiento y de diálogo en que se ponderan cuidadosamente los costes y consecuencias de las distintas opciones de actuación, teniendo muy en cuenta las visiones de todos los implicados. Según Gutmann y Thompson [4] un espacio deliberativo debe satisfacer los siguientes criterios básicos: (1) es un espacio donde se intercambian razones y argumentos; (2) en él están representadas todas las voces, siendo en consecuencia un espacio abierto, diverso e inclusivo; (3) la comunicación y la información se ofrecen en él de forma accesible y comprensible; (4) se genera una economía moral del desacuerdo, priorizando los puntos de acuerdo y cooperación y minimizando las diferencias; y (5) está vinculado a una decisión concreta.

En función de cómo se estructure y configure un proceso participativo, este exhibirá unas mayores o menores características deliberativas, lo que a su vez determinará el tipo de resultados e impactos que se obtendrán con él. La calidad e intensidad deliberativa de un espacio de participación se verá adicionalmente condicionada por las pautas de comportamiento de los distintos participantes. Para que pueda producirse una buena deliberación los participantes y los promotores deben tener la capacidad y voluntad de escucharse mutuamente, mostrar respeto a las posiciones de los demás, empatizar con ellos y priorizar la búsqueda de acuerdos y cooperación [5].

Consideraciones finales y ejemplo de EdP

Para finalizar este capítulo vamos a hacer algunos comentarios sobre el modelo, y mostrar un ejemplo de un EdP que representa gráficamente las cinco dimensiones correspondientes a una experiencia de presupuestos participativos.

Debe resaltarse que la finalidad de los EdP es eminentemente descriptiva, no normativa: no siempre una mayor deliberatividad o una mayor ‘intensidad colaborativa’ o un nivel de institucionalización extremo conllevan una ‘mejor participación’. Dependiendo de cuál sea el tema que se trate, el tipo de decisiones que se deban tomar y las circunstancias en que se realizan los procesos participativos, podrían ser más convenientes y efectivas las formas de participación con unos niveles de deliberatividad e intensidad ‘colaborativa’ más reducidos. El modelo reconoce explícitamente que situaciones diferentes requieren aproximaciones diferentes. Es la calidad de la participación lo que realmente importa, y no tanto el nivel al que, supuestamente, acontece.

Los EdP son una herramienta que ayuda a gestores de proyectos, a investigadores y a profesionales de la participación a describir lo que están haciendo o planean hacer, tomando en consideración las dimensiones participativas más fundamentales y haciendo así posible comparar entre las diferentes opciones y aproximaciones. El objetivo de los EdP consiste en proporcionar una base clara para el análisis y para la comunicación de las características de los procesos y experiencias participativos. Como ya se ha visto en la dimensión dedicada a los ‘Actores’, los EdP deben entenderse como algo abierto y flexible: adiciones, cambios y ajustes son bienvenidos, si las experiencias participativas analizadas los requiriesen. El modelo podría ser modificado, extendido o complementado con otros tipos de análisis para que satisfaga mejor las necesidades de su usuario, ya que todo depende de las dimensiones que se quieran analizar e iluminar con su ayuda. Una adición que, por ejemplo, podría resultar interesante sería considerar también las herramientas tecnológicas o las metodologías participativas utilizadas en los procesos. El modelo básico presentado en este capítulo apenas recoge algunas de las dimensiones más relevantes para caracterizar la esencia de una experiencia participativa. Se responde al qué, quién, cuándo, dónde y cómo de la participación, pero se dejan aún sin respuesta dos preguntas críticas: el “por qué” y el “para qué” de la participación. Una reflexión sobre estas dos preguntas finales debería complementar siempre la representación gráfica proporcionada por un EdP.

EsquemasDeParticipacion-Ejemplo.medioEl ejemplo mostrado en la figura se refiere a una experiencia de presupuestos participativos y tiene ante todo una función ilustrativa. La representación gráfica de su EdP se compone de dos elementos. El primero es un gráfico con forma de estrella, que tendrá tantos brazos como fases se hayan determinado como relevantes para la dimensión ‘cuándo’. Nuestro ejemplo muestra el caso general, que considera las cinco fases del ciclo de elaboración de políticas públicas. Para cada una de estas fases la estrella expone las informaciones correspondientes a las dimensiones ‘qué’, ‘cómo’ y ‘dónde’. Para caracterizar la intensidad participativa se marcan sobre las aspas los niveles máximo y mínimo que presenta en cada fase; así, por ejemplo, en la fase de ‘formulación de la política’ la intensidad colaborativa discurre entre los niveles de ‘Manipulación’ y ‘Asesoramiento’. Los niveles de transparencia y deliberatividad de cada fase se reflejan por medio del sombreado y la trama. Finalmente, el nivel de institucionalización característico de una fase lo indica el símbolo en el extremo del brazo.

El segundo componente de la representación gráfica de un EdP son los ‘gráficos de actores’ que contienen las informaciones sobre los colectivos e instituciones afectados y/o participantes del proceso. A cada tipo de actor relevante le corresponde una fracción del gráfico, que superpone informaciones sobre: (1) actores ‘afectados’ por la temática en cuestión, ponderados de acuerdo con su relevancia en relación al proceso y su temática, (2) actores ‘participantes’ en el proceso, nuevamente ponderados de acuerdo a su relevancia, y (3) actores participantes en el proceso, ponderados esta vez tanto por su relevancia como por su nivel de influencia en el proceso. Juntas, estas tres medidas proporcionan una representación indicativa de la inclusividad, representatividad y relaciones de poder dentro del proceso.

Las tramas de las gráficas indican, por su parte, los distintos mecanismos utilizados para seleccionar a los participantes. Finalmente, unos pequeños iconos permiten localizar a los actores que desempeñan papeles relevantes. La figura incluye solo una gráfica, correspondiente a la fase de ‘Formulación de la política’, pero lo normal sería incluir una gráfica de actores para cada una de las fases.

Las informaciones mostradas en un EdP se refieren a contextos y experiencias muy complejas y variadas, que un gráfico no puede describir en su totalidad. Por ello, un EdP se compone tanto de la representación gráfica -que caracteriza las dimensiones esenciales del proceso participativo- como de materiales que fundamenten y justifiquen los valores adjudicados a cada una de dichas dimensiones. Ejemplos de estos materiales serían: mapeos de actores, sociogramas, entrevistas y encuestas a participantes y todo tipo de herramientas complementarias. El autor de un EdP debe así explicar cuáles han sido las asunciones, metodologías e instrumental que fundamentan su caracterización del proceso o estrategia colaborativa. Cuanto tiene que ver con la identificación y caracterización de los actores, sus relaciones y los papeles en el proceso tiene especial importancia, y deberá necesariamente considerarse parte del EdP y acompañar su representación gráfica.

PresupuestoParticipativo.miniPara ilustrar la complejidad procedimental y orgánica que pueden tener las experiencias y mecanismos de participación se muestran a continuación un par de esquemas sobre el funcionamiento y el contexto de la experiencia sobre la que se ha elaborado el ejemplo de EdP, los presupuestos participativos de la ciudada de Fortaleza (Brasil) en el año 2005 [6]. Fortaleza.PresupuestoParticipativo2005.Esquema.medio

Fortaleza.PresupuestoParticipativo2005.Contexto.medio

[1] Martí JL (2008) Alguna precisión sobre las nuevas tecnologías y la democracia deliberativa y participativa. IDP – Revista de Internet, Derecho y Política, 6
[2] Grimmelikhuijsen S (2010) Transparency of Public Decision-Making: Towards Trust in Local Government? Policy & Internet, 2(1), 5-35
[3] Donovan K (2012) Seeing Like a Slum: Towards Open, Deliberative Development. Georgetown Journal of International Affairs, 13(1), 97–104
[4] Gutmann A, Thompson D (2004) Why Deliberative Democracy. Princeton University Press
[5] Brugué J, & Parés M (2012) Entre la deliberación y la negociación:el caso de la Mesa de la Montaña en Aragón. Revista de Estudios Políticos, 158, 75-101
[6] Prieto-Martín P (2010) Las alas de Leo: La participación ciudadana del siglo XX. Bubok


 

CitYsens en acción – Storyboard II

StoryBoard7.PeticionAlcalde.small


Lórien vs. Moria en Barcelona

Tal y como se anunció, la semana pasada participamos en la Jornada sobre Redes digitales y participación local: ¿Una e-revolución en nuestras ciudades o una fiebre de dospuntocerismo?, que fue organizada por la Universitat Autónoma de Barcelona como parte de su Máster sobre Participación y Políticas Locales.

Lorien sustentable vs Moria depredadoraNuestra presentación se tituló “Retos de la aplicación de las TIC a la participación en el ámbito local”, y reflexionó sobre las razones que llevan a que la participación electrónica no funcione todavía en los municipios españoles. Buscando clarificar conceptos esenciales sobre la participación electrónica, nuestra presentación juntó a la participación con elfos y goblins, Lóriens y Morias, Avatares, Terminators… ¡y hasta Alicias y reinas detrás los espejos!

Podéis ver la presentación a continuación (empieza del minuto 5), así como descargar las transparencias desde nuestra página en SlideShare:

El Prof. Josep Espluga, organizador del evento, señaló al término de la presentación: «Nos has proveído de una colección de metáforas potentes que vamos a poder aprovechar…». Es una pena, sin embargo, que como siempre ocurre en este tipo de presentaciones públicas… el resultado no fue del todo satisfactorio: la escasez de tiempo, la presión escénica y hasta la sequedad de la boca 🙂 provocaron que muchas de las ideas que pretendían ser explicadas se quedasen en mero esbozo, o no fueran siquiera mencionadas.

¡Pero no hay mal que por bien no venga! En los próximos meses intentaremos desarrollar en este blog las más jugosas de estas ideas, tal vez incluso aplicándolas al caso práctico de nuestra experiencia piloto en Alcalá.

¡Manténganse pues atentos al blog!


Esquemas de Participación: Dimensiones Quiénes, Cuándo y Dónde

[Cuarta entrega de la serie de artículos que presenta nuestros «Esquemas de Participación» (EdP). La primera entrega fue «Gobierno Abierto, más allá de la transparencia», la segunda «Caracterizando la Participación Colaborativa» y la tercera «EdP Dimensión QUÉ – Intensidad Colaborativa»]

Dimensión QUIÉNES  –  Actores afectados e implicados

La segunda dimensión considerada por los EdP tiene que ver con los ‘Actores’ afectados y/o implicados en el proceso participativo. Es una categoría extremadamente importante pero, al mismo tiempo, esquiva: en función del tipo de análisis que quiera hacerse con el EdP, de las características de los procesos y del contexto en que tenga lugar la experiencia participativa, podría convenir contemplar diferentes conjuntos de actores, agrupándolos dentro de categorías distintas y valorando en ellos características dispares.

Para el caso general señalaremos que conviene, en primer lugar, clasificar a los actores de acuerdo con el ámbito del que provengan, diferenciando entre los actores de tipo ‘político’ –como las administraciones públicas, el gobierno, o un órgano legislativo–, los de tipo ‘corporativo’ –como los medios de comunicación, Organizaciones Internacionales, sindicatos, colectivos empresariales, etc.–, los provenientes de la ‘sociedad civil’ –como las asociaciones, ONGs y otros colectivos cívicos–, y finalmente la propia ‘ciudadanía’, los ciudadanos que participan como tales, sin representar a ninguna asociaciones u organización. Podría considerarse la inclusión de otras categorías, o de una categoría ‘otros’ que contemple casos excepcionales.

Para poder caracterizar los mecanismos participativos y valorar su potencial y capacidades resulta esencial identificar todos los actores relacionados con el proceso –tanto los participantes como los ausentes– así como entender los papeles desempeñados por los diferentes participantes en el proceso y las relaciones que se establecen entre ellos. Conviene así valerse de sociogramas [1] y/o “análisis de stakeholders” [2] que permitan evaluar aspectos como el poder, la relevancia, el posicionamiento, la urgencia y la legitimidad de los actores en relación con el tema tratado en el proceso participativo.

Para cada una de las categorías de actor habría que realizar un análisis detallado que permitiese identificar a los actores, de acuerdo a si son afectados por el proceso participativo o la temática que este aborda, si participan y/o se interesan por el proceso, y valorando asimismo su relevancia y su nivel de influencia en el proceso. En función de si todos los actores relevantes están implicados en el proceso participativo, y en función de su papel y grado de compromiso para con el proceso, tanto la calidad de la participación obtenida como sus niveles de inclusividad y su capacidad empoderadora variarán mucho. Es importante considerar también el proceso de selección seguido para incluir a los participantes, i.e. si estos son voluntarios, expertos, representantes de organizaciones, seleccionados aleatoriamente, elegidos mediante votación, etc. [3, 4: p. 43]. Conviene finalmente explicitar quiénes desempeñan papeles especiales en proceso participativo, papeles como: 1. “tomadores de la decisión”, 2. “impulsores del proceso” –los organismos que están promoviéndolo y financiando su realización–, 3. “facilitadores”  o gestores del proceso participativo y, en su caso, aquellos otros papeles especiales que tengan relevancia en el proceso.

EdP-DimensionQUIENESGracias a la inclusión de esta dimensión en los EdP, éstos pueden ser utilizados para analizar tanto las experiencias y mecanismos de Participación administrativa como las formas de Participación autónoma. Por ejemplo, es fácil imaginar cómo se representaría en un EdP una iniciativa de participación autónoma en la que tanto los ‘participantes’, como los ‘promotores’ y los ‘afectados’ fueran los propios vecinos de un barrio que deciden organizarse espontáneamente (o con el apoyo de alguna ONG) para proponer al alcalde, que ocuparía el papel de ‘tomador de decisión’, algún tipo de actuación. Si el proceso, por el contrario, no buscase plantear al alcalde nada, sino que fuese un proceso de auto-organización de actividades comunitarias, se podría reflejar no incluyendo ningún ‘tomador de decisión’ o considerando que los tomadores de decisión son los propios integrantes de la comunidad. El resto de dimensiones de un EdP serían asimismo consideradas: en función del tipo de actividades desarrolladas en el proceso –desde hacer una encuesta de opinión entre los vecinos a desarrollar procesos asamblearios regulares– estaríamos viéndonoslas con diferentes niveles de institucionalización, intensidades de colaboración, transparencia y deliberación.

Dimensión CUÁNDO  –  Momentos y fases de participación

En la mayoría de los casos, una iniciativa participativa está compuesta de una serie de actividades, fases y ‘momentos participativos’ diferenciados, que persiguen objetivos distintos y que, normalmente, implican a distintos conjuntos de actores participantes. Para poder obtener una comprensión más profunda e integral de las experiencias participativas, en esta dimensión de los EdP se identifican y consideran separadamente estas fases. Gracias a ello, resulta posible contraponer y comparar las características esenciales de la participación en cada una de ellas.

Cuando el objeto de análisis del EdP son un área determinada de políticas públicas o la constelación de oportunidades colaborativas desplegadas por un determinado gobierno u organismo público, resulta especialmente fructífero e interesante que el EdP caracterice la participación a lo largo de las cinco fases que componen el tradicional ‘Ciclo de elaboración de políticas públicas’, a saber: 1. Establecimiento de la agenda, 2. Formulación de la política, 3. Toma de decisión, 4. Implementación de la política, y 5. Monitoreo y evaluación.EdP-DimensionCuando

Dimensión DÓNDE  –  Nivel de institucionalización

La cuarta dimensión es el nivel de institucionalización de los procesos participativos, que caracteriza el marco institucional y procesual de dichas iniciativas. Varía desde el escalón de institucionalización mínima, cuando son procesos que tienen un carácter excepcional o ‘Esporádico’, pasando por los niveles ‘Episódico’, ‘Periódico’ y ‘Continuo’, hasta alcanzar los niveles más altos de ‘Institucionalización Funcional’ e ‘Institucionalización Orgánica’ [5].

En general, cuanto mayor es el nivel de institucionalización menor es el margen de discrecionalidad y arbitrariedad de que disponen los impulsores de las iniciativas y los tomadores de decisión, tanto en relación al control de los momentos de convocatoria como de cara a influenciar su funcionamiento y, eventualmente, desconsiderar sus resultados. En los niveles más altos, de hecho, existen normativas que regulan y salvaguardan el funcionamiento de los mecanismos participativos.

La ‘Institucionalización Funcional’ se refiere a los casos en que se han aprobado leyes que establecen canales y procedimientos legales que permiten que sean los ciudadanos quienes inicien algún tipo de interacción participativa con las autoridades. Se reconoce así expresamente el derecho a participar y la capacidad de iniciativa autónoma, que desencadena una serie de respuestas administrativas. Ejemplos de estas formas de participación son las iniciativas legislativas ciudadanas, el derecho de petición, las consultas obligadas en el marco de los procesos de planificación urbano, la participación en los plenos municipales, etc.

La ‘Institucionalización Orgánica’, por su parte, se refiere a los casos en que se han constituido organismos o instituciones participativas que tienen un carácter permanente o semi-permanente, en los que participan representantes de diferentes actores (individuos, asociaciones, entidades públicas, etc.) y que normalmente tendrán algún vínculo con el ámbito temático o espacial en que la institución participativa trabaja. Estos órganos suelen tener atribuciones decisorias, consultivas y/o de control en el proceso de elaboración o de ejecución de políticas públicas y permiten que los ciudadanos y colectivos ciudadanos se impliquen en las temáticas y proyectos relacionados con la temática.

Esta dimensión, que resulta esencial para entender los mecanismos participativos, ha sido descuidada en la mayoría de los modelos y tipologías participativos propuestos hasta ahora. En parte debido a ello gran parte de los proyectos promovidos con fondos públicos son concebidos como experimentos de carácter efímero, que no consideran más que testimonialmente su sostenibilidad temporal, institucional y financiera, algo que ha reducido enormemente su impacto.

EdP-DimensionDONDE[Sigue leyendo en: «Esquemas de Participación: dimensión Cómo y consideraciones finales» ]

[1] CIMAS (2009) Metodologías participativas – Manual. Madrid: CIMAS
[2] Mitchell RK, Agle BR, Wood DJ (1997) Toward a Theory of Stakeholder Identification and Salience. Academy of Management Review, 22(4), 853–886

[3] Karlsson M (2012) Democratic legitimacy and recruitment strategies in eParticipation projects. In Charalabidis Y, Koussouris S (eds) Empowering Open and Collaborative Governance: Technologies and Methods for Online Citizen Engagement in Public Policy Making. Springer
[4] Barrutia A, Bartolomé E, et al (2009) Buenas prácticas de participación ciudadana. Univ. Deusto
[5] Ibáñez Macías A (2007) El derecho constitucional a participar y la participación ciudadana local. Madrid: Difusión Jurídica y Temas de Actualidad.


 

Jornada sobre «Redes digitales y participación local», UAB – 2013.05.16

En el marco del Master Universitario en Participación y Políticas Locales, cada año se organiza una Jornada de debate dedicada a un tema relevante en el ámbito académico y profesional relacionado con la participación.

La jornada del curso 2012-2013 pretende reflexionar sobre las potencialidades de las redes digitales para la participación local y lleva por título: «Redes digitales y participación local: ¿Una e-revolución en nuestras ciudades o una fiebre de dospuntocerismo?»

La jornada se abrirá con una ponencia marco de Pedro Prieto Martín, presidente de la Asociación KyoPol [Ciudad simbiótica] y autor de este blog, que llevará por título «Retos de la aplicación de las TIC a la participación en el ámbito local», con el siguiente sumario:

La ponencia reflexiona sobre por qué no logra funcionar la participación electrónica en los municipios. ¿Es por problemas técnicos?, ¿o institucionales?, ¿o más bien de tipo social? ¿Cuál es el papel que los diferentes agentes implicados en la gobernanza urbana están ejerciendo? A partir de una clarificación de conceptos esenciales alrededor de la participación (electrónica) municipal, la ponencia analizará el pasado inmediato, el contexto presente y el futuro inminente de la aplicación de las TIC para la mejora de la gobernanza municipal.

Seguirán dos bloques temáticos, el primero sobre las TIC y la participación desde la perspectiva institucional (municipal), a cargo de Clelia Colombo (investigadora UAB) y de Sandra Bravo (Brave Spindoctors), y el segundo sobre las redes digitales y la participación local impulsada desde los movimientos sociales, por los investigadores Camilo Cristancho y Arnau Monterde.

Jornada-2013La Jornada se celebrará el jueves 16 de mayo de 2013 en la Sala de Actos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona. La asistencia es libre previa inscripción al correo: pg.part.desenvolupament @ uab.es

Más información en: http://blogs.uab.cat/participacio/jornada-2013/