Javier Ortiz explica «El viaje a Lórien»

Una vez más Javier Ortiz nos habla sobre Lórien, en su versión jamaiquina:

El viaje a Jamaica

Quienes siguen asiduamente este Diario ya saben a qué llamo yo Jamaica, a lo mismo que el bueno de Kavafis, y Llach tras sus huellas, llamaron Itaca. A un lugar idílico en el que situamos la paz, la solidaridad, el amor, la buena fe…

Nuestros sueños, en suma. El No-Aquí.

El otro día, en un momento de amargura, insistí en que mi Jamaica no existe.¡Vaya una noticia! Olvidé –no quise recordar– que ésa es precisamente su gran virtud. Si existiera, no podría ser perfecta.

Jamaica no es una isla de playas idílicas en las que tumbarnos para reposar de nuestras guerras. Jamaica es el santo y seña del combate. Jamaica es una bandera para los que no izamos ninguna bandera en particular, porque tenemos demasiadas.

En el poema de Kavafis, Itaca es lo de menos. Todas las Itacas realmente existentes –todas las Jamaicas realmente existentes– están condenadas a defraudarnos. Lo importante no es el destino. Lo realmente decisivo es el viaje.

El viaje es importante porque nos pone a prueba, porque nos desafía a no perder ni la determinación ni el rumbo, porque nos obliga a desoír los cantos de sirena, porque evita que vaguemos sin sentido por la vida.

Pero hay algo en el viaje que es todavía más decisivo: la expedición. La gente que nos acompaña en la travesía. Aquellos y aquellas que, animados por la misma voluntad y el mismo sueño, caminan junto a nosotros, dejándose la piel en el combate por lo imposible.

Estos días, que han sido un tanto amargos para mí, me lo han vuelto a demostrar. Ellas y ellos son lo mejor. Y cómo. Y cuánto.

Alguien ha podido entender que, cansado por la brega, me disponía a abandonar el barco, renunciando a la travesía.

Jamás. No concibo nada mejor que ser miembro de la tripulación de esta nave, que boga hacia Itaca y sueña con Jamaica.

Así que me dejo de tonterías, y a seguir remando. Contra la corriente, que es lo nuestro.

(El viaje a Jamaica. Apuntes del Natural. 14 de julio de 2001)



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