Gobierno Abierto, más allá de la transparencia

El término “Gobierno Abierto” (GA, en lo que sigue) viene siendo utilizado desde los años 70 para referirse al afán por reducir la opacidad burocrática y por abrir el sector público al escrutinio ciudadano. Las actuales nociones de GA son así el resultado de más de cuatro décadas de esfuerzos por acrecentar la transparencia de la acción gubernamental; esfuerzos que se materializaron principalmente en la promulgación de leyes de procedimientos administrativos, acceso a la información, privacidad y protección de datos, así como con la creación defensorías (ombudsman) y entidades fiscalizadoras superiores.

En los últimos años se ha difundido una nueva visión del GA, entendido como “un eje articulador de los esfuerzos por mejorar la capacidades del gobierno y modernizar las administraciones públicas bajo los principios de la transparencia […], la participación y la colaboración”. Fue Barack Obama quien, de hecho, popularizó estos tres principios a comienzos de 2009 cuando, en su primer día como presidente, emitió su “Memorando sobre transparencia y gobierno abierto” que declaraba: “Mi administración se compromete a crear un nivel inaudito de apertura en el Gobierno. Vamos a trabajar juntos para reafirmar la confianza pública y establecer un sistema de transparencia, participación pública y colaboración. […] El gobierno debería ser transparente. […] El gobierno debería ser participativo. […] El gobierno debería ser colaborativo. […]”.

Obama situó así el GA en el centro de su agenda ejecutiva y, predicando con el ejemplo, contagió este afán aperturista a gobiernos y organizaciones de todo el mundo que actualmente desarrollan una miríada de iniciativas relacionadas con el GA. Especial relevancia tiene la Alianza por el Gobierno Abierto que, impulsada por ocho países en septiembre de 2011, integra a día de hoy a 58 países. Todos ellos se han comprometido públicamente con la profundización de la apertura gubernamental y han establecido su propio plan de acción que detalla sus compromisos concretos.

Sin embargo, el memorando de Obama acarreó también consecuencias negativas, pues contribuyó a extender una visión superficial e imprecisa del GA, como algo constituido por tres pilares consecutivos –transparencia, participación y colaboración- cuya complejidad y trascendencia son crecientes. La primera limitación de esta visión es que presenta como diferentes dos conceptos que, en realidad, es casi imposible concebir por separado: la participación es colaboración y la colaboración es participación, o no son. Cualquier intento por trazar un límite definido entre ambos resulta arbitrario y artificioso.

Tanto es así que gran parte de los expertos y promotores del GA no son capaces de explicar con claridad las diferencias entre participación y colaboración, o la razón por la que la participación debería anteceder a la colaboración. Es notable también la falta de acuerdo existente sobre qué constituye cada nivel; por ejemplo: ¿el uso de redes sociales fortalece la dimensión participativa o la colaborativa de una estrategia de GA? La respuesta depende enteramente de cuál sea el manual que consultes.

Infografia Gobierno Abierto La mayoría de los estudios e investigaciones sobre GA desarrollados hasta ahora han asumido, en mayor o menor grado, dicha terna conceptual. Lo mismo puede afirmarse respecto a modelos de benchmarking, modelos de implementación y las propias iniciativas de GA (eg: la muy interesante iniciativa del Gobierno Vasco, Irekia). Lo normal hasta ahora es que apenas se provean guías detalladas en relación a la apertura de datos –que muchas veces se equipara con el nivel de “transparencia”–, quedando los escalones superiores en una ambigua indefinición.

De ahí se deriva el segundo problema de esta visión: al concebir el GA como algo que se inicia con la transparencia y va madurando gradualmente hacia los estadios de participación y colaboración, los gobiernos pueden presentarse como adalides del GA incluso cuando apenas promueven iniciativas de apertura de datos, que no suponen un cambio sustancial en su forma de actuar o de interactuar con la ciudadanía. Así, gran parte de las acciones desarrolladas hasta ahora se han focalizado en el escalón de la transparencia, promoviendo la publicación de informaciones y bases de datos gubernamentales en formatos abiertos y procesables por computador, con la esperanza implícita de que se construyan aplicaciones que hagan un uso socialmente beneficioso de estos datos.

Sin embargo, la transparencia y la apertura de datos no aportan valor en sí mismos (Swartz 2010) sino que tienen un carácter eminentemente instrumental: proporcionan los cimientos sobre los que establecer tanto la ‘rendición de cuentas y asunción de responsabilidades’ (accountability, en inglés) como la colaboración con todo tipo de actores sociales. Si la transparencia no es acompañada por acciones de participación y de accountability, su utilidad es muy limitada. Tal vez por ello la iniciativa OpenGov Standards y un número creciente de académicos y profesionales prefieren considerar el GA como constituido por una terna distinta de ejes interrelacionados, a saber: participación, accountability y transparencia.

La indefinición existente  en torno a los conceptos básicos del GA ha sido una de las razones que ha dificultado el desarrollo de iniciativas que vayan más allá de la transparencia. Se hace pues necesario que acrecentemos nuestra comprensión sobre las dimensiones que constituyen el GA y las relaciones que mantienen entre sí, antes de que podamos impulsar decididamente el desarrollo del GA.

Para contribuir a ese esfuerzo de profundización conceptual, estoy trabajando junto con Álvaro Ramírez-Alujas -investigador del GIGAPP y uno uno de los mayores expertos en Gobierno Abierto- en un artículo que analiza en profundidad la dimensión de la “Participación Colaborativa” o Participación.

En las próximas entradas de este blog presentaremos versiones preliminares de nuestro trabajo, para que podamos discutirlo y mejorarlo entre todos. Presentaremos, en particular, los que denominamos “Esquemas de participación”, un modelo conceptual para el análisis de la participación que proporciona además una herramienta potente y flexible para la comunicación, el diseño y la evaluación de experiencias participativas.

[Sigue leyendo la siguiente entrada en: «Caracterizando la participación colaborativa» ]



Comentarios

Gobierno Abierto, más allá de la transparencia — 7 comentarios

  1. Somos una empresa de base tecnológica (aktekcr.com) que dentro de sus productos de software, utilizando herramientas Open Source, hemos desarrollado sistemas específicos para las Contralorías de Servicio y Gobierno Abierto.
    De ahí que los artículos aquí publicados cobran especial relevancia para mejorar el alcance de nuestros productos.

  2. Me gustó mucho esta página. Muy claras las explicaciones. Personalmente tengo mucho interés en conocer a fondo este sistema de gobierno.

  3. En el Perú habrá algun candidato que pueda hacer uso del GA ? nuestros ciudadanos carecen de información, ya que los gobiernos con distintas máscaras muestran que no tienen buena intención para gobernar el pueblo peruano y felicito a otros paises que se sobreponen a la enfermedad del dinero, al egoismo y muchas taras más

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