Gobierno abierto “bien queda” vs. Gobierno abierto “bien hecho”

A comienzos de este mes el Instituto Aspen organizó  una nueva edición de su Foro sobre Comunicaciones y Sociedad (FOCAS), donde se reflexionó al más alto nivel sobre las nuevas herramientas y plataformas que promueven la implicación de la ciudadanía en los procesos de gobernanza, en todos los niveles de gobierno.

La semana pasada Panthea Lee reflexionaba en su blog sobre el evento, identificando las barreras más importantes al Gobierno Abierto e indagando cuáles son los pasos que deberían darse para llevarlo ‘hacia una nueva Fase del Gobierno Abierto’. No puedo menos que animaros a leer la entrada.

Entre las recomendaciones que hace Panthea me llama especialmente la atención su llamado por que las iniciativas tengan un diseño sólido, que se base en un conocimiento profundo de las necesidades específicas de cada uno de los usuarios de las herramientas de gobierno abierto. No basta con pensar en un “ciudadano” o “gobernante” genérico: hace falta segmentar bien las características y requerimientos de todos los usuarios objetivo para que puedan obtener de las herramientas una máxima utilidad. Panthea reclama un diseño de las iniciativas que “empatice” con la situación y el contexto de sus usuarios.

Las reflexiones de Panthea están totalmente alineadas con los principios que impulsan nuestro proyecto de creación del Sistema CitYsens y con las conclusiones de la tesis doctoral que presenté en la UAH el año pasado.

Precisamente su último capítulo, titulado Construcción colaborativa de sistemas de software cívico, reclama un diseño de las iniciativas de gobierno abierto que sea realmente participativo y que vaya más allá de lo retórico.

“Como investigadores debemos pues adoptar una disposición crítica y reconocer que, aunque se queda muy bien predicando sobre la centralidad del usuario, resulta no obstante muy difícil ponerla en práctica y hacerla funcionar. Los documentos y presentaciones elaborados por la red NET-EUCEN [1] suelen recalcar que la “orientación hacia la centralidad del usuario es una actitud, una mentalidad” [2]. En base a los resultados que ellos mismos han obtenido y a las dificultades que encontraron para, por ejemplo, extender su propia redes claro que, como en tantos asuntos humanos, no basta con desear tener cierta actitud para conseguirla y que funcione.

Lo cierto es que a día de hoy tanto los investigadores como los profesionales del diseño apenas disponen de métodos que les permitan abordar satisfactoriamente todas estas problemáticas [3]. Es frecuente que estos proyectos se configuren con un enorme desequilibrio entre el poder del equipo de desarrollo –que suelen controlar los calendarios, la agenda, la metodología de colaboración y la asignación de los recursos– y el de los usuarios y colectivos participantes –que suele convertirse en un “convidado de piedra” tan pronto como pretendan salirse de los límites que se hayan establecido para su contribución. Los gestores de los proyectos tienden a pensar que los usuarios están al servicio de su diseño, de su proyecto, y no al revés.

Desde la perspectiva de los diseñadores, se hace así primar una colaboración “bien queda” antes que una colaboración “bien hecha” [4], que se basa precisamente en ponerse al servicio de las necesidades de las personas que utilizarán los sistemas [4, 5]. Este conflicto de intereses ha llevado a que, por ejemplo, en el caso de proyectos con un fuerte componente académico tradicionalmente se haya valorado más su potencial para producir publicaciones que su potencial de impacto en los usuarios [6], priorizando proyectos puntuales exploratorios y el estudio de casos concretos de utilización antes que las evaluaciones longitudinales y el estudio de usos emergentes [7].”

Como sabéis, nosotros nos hemos marcado la colaboración con los colectivos usuarios como el eje fundamental de nuestro trabajo:

Una colaboración que, y esto es lo más importante, antepone los intereses de los usuarios a los nuestros como equipo “impulsor”. Por ejemplo, hace unos meses se hizo patente la necesidad de los movimientos sociales de Alcalá de disponer cuanto antes de un sistema de Agenda Colaborativa que les permitiese diseminar con más facilidad informaciones de eventos. Por ello, hemos optado por desatender momentáneamente el desarrollo de CitYsens e impulsar la creación inmediata de la Agenda del Henares, el sistema que presentamos en el última entrada del blog. El acompañamiento técnico de esta iniciativa también nos está absorbiendo parte de nuestros escasos recursos y tiempo. Pero es importante perseverar e implicarnos con ella. Porque es precisamente por medio de esa colaboración leal que antepone la necesidad del usuario a nuestra propia conveniencia, que vamos a conseguir entenderle bien y que vamos a contar con su confianza y su apoyo serio.

Lamentablemente, la mayor parte de las iniciativas de Gobierno Abierto nacen sin una verdadera conexión ni una comprensión profunda de sus usuarios o del ámbito social y político que se aspira a cambiar. Como señala Panthea en su post, el desconocimiento de “lo que funciona y lo que no” lleva a que se cometan muchas veces los mismos errores y se creen sistemas que, al final, no funcionan.

Un última cosa. Tras comentar el post de Panthea en su propio blog, David Sasaki enumera la gran cantidad de fondos, competiciones e incubadores que en los últimos tiempos se han puesto en marcha, para el ámbito de la Innovación Cívica. Concluye que “en estos momentos no hay escasez de dinero o experimentación” en el campo.

La verdad es que nuestra organización lleva bastantes tiempo luchando por sacar adelante nuestra iniciativa con nuestros propios recursos. A pesar de que hemos solicitado apoyos por diversos canales (Convocatorias de España, UE, OEA, Knight, Ashoka, el propio fondo de Avina…) nunca tuvimos éxito. Una de dos: o es que nuestro proyecto es realmente malo, o es que no sabemos comunicarlo bien, o… si no tal vez es que los criterios de selección tampoco están funcionando, y que muchas de las cosas que se financian al final no resultan tan ‘guays’ como se pensaba que serían.

Una parte de mi investigación doctoral analizó las políticas de fomento de la innovación de la Union Europea en el ámbito de la e-Democracia [8] y mostró cómo los cientos de millones de euros invertidos por la UE en este campo apenas han generado conocimiento o impacto.

Todo parece indicar que las competiciones, “incubadoras tecnocívicas” y los nuevos fondos dotados por fundaciones como Omydiar tienen una capacidad de incidencia e innovación mayores que los programas de la UE, pero… ¿será que están funcionando de una manera óptima? ¿Llegan de verdad los fondos ahí donde pueden fructificar en verdadera utilidad social, o tal vez se pierden en la financiación de legiones de apps e iniciativas que “quedan bien” pero que no llegan finalmente a “hacer bien”?

Tal y como Panthea escribió y David Sasaki suscribió: “Necesitamos entender qué es lo que funciona y qué no” … “para asegurarnos de que no estamos continuamente reinventando ruedas, que tal vez ni siquiera funcionan”. Esto es algo que debe aplicarse tanto a las iniciativas cívicas y herramientas como a los propios mecanismos utilizados para promover su emergencia y expansión.

[1] Network of European stakeholders for enhanced [sic] User Centricity in eGovernance. Red temática europea que busca promover la “centralidad del usuario” (user-centricity) en los servicios de gobierno electrónico.
[2] Berntzen, L. (2011). “User-Centric eGovernment”, Presentado en User-Centric eServices Workshop. Bruselas: Comisión Europea.
[3] Gidlund, K. L. (2012). One for All, All for One – Performing Citizen Driven Development of Public E-Services. En E. Tambouris, A. Macintosh, & H. Bruijn (Eds.), LNCS 6847. Proceedings of ePart 2011 (págs. 240-251). Springer.
[4] En cierto modo, este matiz se corresponde con la diferenciación que hace Davies entre ‘doing good’ solidarity y doing ‘good solidarity’. Davies, T. (2009), Doing Good Solidarity, Chiapas Update (pp. 1-2). Oakland: Chiapas Support Committee.
[5] Akkermans, H., Gyan, N. B., Bon, A., Tuyp, W., Grewal, A., Boyera, S., & Allen, M. (2011). Is (Web) Science Ready for Empowerment? Proceedings of the ACM WebSci’11 (pp. 1–7). Koblenz, Germany.
[6] Kyng, M. (2010). Bridging the Gap Between Politics and Techniques: On the next practices of participatory design. Scandinavian Journal of Information Systems, 22(1).
[7] Heyer, C., & Brereton, M. (2010). Design from the everyday: continuously evolving, embedded exploratory prototypes. Proceedings of 8th ACM Conference on Designing Interactive Systems. Aarhus, DK: ACM Press.
[8] Prieto-Martín, P., de Marcos, L., Martínez, J.J. (2012) The e-(R)evolution will not be funded: An interdisciplinary and critical analysis of thedevelopments and troubles of EU-funded eParticipation, European Journal of ePractice, 15, 62-89



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