Esquemas de Participación: Dimensiones Quiénes, Cuándo y Dónde

[Cuarta entrega de la serie de artículos que presenta nuestros «Esquemas de Participación» (EdP). La primera entrega fue «Gobierno Abierto, más allá de la transparencia», la segunda «Caracterizando la Participación Colaborativa» y la tercera «EdP Dimensión QUÉ – Intensidad Colaborativa»]

Dimensión QUIÉNES  –  Actores afectados e implicados

La segunda dimensión considerada por los EdP tiene que ver con los ‘Actores’ afectados y/o implicados en el proceso participativo. Es una categoría extremadamente importante pero, al mismo tiempo, esquiva: en función del tipo de análisis que quiera hacerse con el EdP, de las características de los procesos y del contexto en que tenga lugar la experiencia participativa, podría convenir contemplar diferentes conjuntos de actores, agrupándolos dentro de categorías distintas y valorando en ellos características dispares.

Para el caso general señalaremos que conviene, en primer lugar, clasificar a los actores de acuerdo con el ámbito del que provengan, diferenciando entre los actores de tipo ‘político’ –como las administraciones públicas, el gobierno, o un órgano legislativo–, los de tipo ‘corporativo’ –como los medios de comunicación, Organizaciones Internacionales, sindicatos, colectivos empresariales, etc.–, los provenientes de la ‘sociedad civil’ –como las asociaciones, ONGs y otros colectivos cívicos–, y finalmente la propia ‘ciudadanía’, los ciudadanos que participan como tales, sin representar a ninguna asociaciones u organización. Podría considerarse la inclusión de otras categorías, o de una categoría ‘otros’ que contemple casos excepcionales.

Para poder caracterizar los mecanismos participativos y valorar su potencial y capacidades resulta esencial identificar todos los actores relacionados con el proceso –tanto los participantes como los ausentes– así como entender los papeles desempeñados por los diferentes participantes en el proceso y las relaciones que se establecen entre ellos. Conviene así valerse de sociogramas [1] y/o “análisis de stakeholders” [2] que permitan evaluar aspectos como el poder, la relevancia, el posicionamiento, la urgencia y la legitimidad de los actores en relación con el tema tratado en el proceso participativo.

Para cada una de las categorías de actor habría que realizar un análisis detallado que permitiese identificar a los actores, de acuerdo a si son afectados por el proceso participativo o la temática que este aborda, si participan y/o se interesan por el proceso, y valorando asimismo su relevancia y su nivel de influencia en el proceso. En función de si todos los actores relevantes están implicados en el proceso participativo, y en función de su papel y grado de compromiso para con el proceso, tanto la calidad de la participación obtenida como sus niveles de inclusividad y su capacidad empoderadora variarán mucho. Es importante considerar también el proceso de selección seguido para incluir a los participantes, i.e. si estos son voluntarios, expertos, representantes de organizaciones, seleccionados aleatoriamente, elegidos mediante votación, etc. [3, 4: p. 43]. Conviene finalmente explicitar quiénes desempeñan papeles especiales en proceso participativo, papeles como: 1. “tomadores de la decisión”, 2. “impulsores del proceso” –los organismos que están promoviéndolo y financiando su realización–, 3. “facilitadores”  o gestores del proceso participativo y, en su caso, aquellos otros papeles especiales que tengan relevancia en el proceso.

EdP-DimensionQUIENESGracias a la inclusión de esta dimensión en los EdP, éstos pueden ser utilizados para analizar tanto las experiencias y mecanismos de Participación administrativa como las formas de Participación autónoma. Por ejemplo, es fácil imaginar cómo se representaría en un EdP una iniciativa de participación autónoma en la que tanto los ‘participantes’, como los ‘promotores’ y los ‘afectados’ fueran los propios vecinos de un barrio que deciden organizarse espontáneamente (o con el apoyo de alguna ONG) para proponer al alcalde, que ocuparía el papel de ‘tomador de decisión’, algún tipo de actuación. Si el proceso, por el contrario, no buscase plantear al alcalde nada, sino que fuese un proceso de auto-organización de actividades comunitarias, se podría reflejar no incluyendo ningún ‘tomador de decisión’ o considerando que los tomadores de decisión son los propios integrantes de la comunidad. El resto de dimensiones de un EdP serían asimismo consideradas: en función del tipo de actividades desarrolladas en el proceso –desde hacer una encuesta de opinión entre los vecinos a desarrollar procesos asamblearios regulares– estaríamos viéndonoslas con diferentes niveles de institucionalización, intensidades de colaboración, transparencia y deliberación.

Dimensión CUÁNDO  –  Momentos y fases de participación

En la mayoría de los casos, una iniciativa participativa está compuesta de una serie de actividades, fases y ‘momentos participativos’ diferenciados, que persiguen objetivos distintos y que, normalmente, implican a distintos conjuntos de actores participantes. Para poder obtener una comprensión más profunda e integral de las experiencias participativas, en esta dimensión de los EdP se identifican y consideran separadamente estas fases. Gracias a ello, resulta posible contraponer y comparar las características esenciales de la participación en cada una de ellas.

Cuando el objeto de análisis del EdP son un área determinada de políticas públicas o la constelación de oportunidades colaborativas desplegadas por un determinado gobierno u organismo público, resulta especialmente fructífero e interesante que el EdP caracterice la participación a lo largo de las cinco fases que componen el tradicional ‘Ciclo de elaboración de políticas públicas’, a saber: 1. Establecimiento de la agenda, 2. Formulación de la política, 3. Toma de decisión, 4. Implementación de la política, y 5. Monitoreo y evaluación.EdP-DimensionCuando

Dimensión DÓNDE  –  Nivel de institucionalización

La cuarta dimensión es el nivel de institucionalización de los procesos participativos, que caracteriza el marco institucional y procesual de dichas iniciativas. Varía desde el escalón de institucionalización mínima, cuando son procesos que tienen un carácter excepcional o ‘Esporádico’, pasando por los niveles ‘Episódico’, ‘Periódico’ y ‘Continuo’, hasta alcanzar los niveles más altos de ‘Institucionalización Funcional’ e ‘Institucionalización Orgánica’ [5].

En general, cuanto mayor es el nivel de institucionalización menor es el margen de discrecionalidad y arbitrariedad de que disponen los impulsores de las iniciativas y los tomadores de decisión, tanto en relación al control de los momentos de convocatoria como de cara a influenciar su funcionamiento y, eventualmente, desconsiderar sus resultados. En los niveles más altos, de hecho, existen normativas que regulan y salvaguardan el funcionamiento de los mecanismos participativos.

La ‘Institucionalización Funcional’ se refiere a los casos en que se han aprobado leyes que establecen canales y procedimientos legales que permiten que sean los ciudadanos quienes inicien algún tipo de interacción participativa con las autoridades. Se reconoce así expresamente el derecho a participar y la capacidad de iniciativa autónoma, que desencadena una serie de respuestas administrativas. Ejemplos de estas formas de participación son las iniciativas legislativas ciudadanas, el derecho de petición, las consultas obligadas en el marco de los procesos de planificación urbano, la participación en los plenos municipales, etc.

La ‘Institucionalización Orgánica’, por su parte, se refiere a los casos en que se han constituido organismos o instituciones participativas que tienen un carácter permanente o semi-permanente, en los que participan representantes de diferentes actores (individuos, asociaciones, entidades públicas, etc.) y que normalmente tendrán algún vínculo con el ámbito temático o espacial en que la institución participativa trabaja. Estos órganos suelen tener atribuciones decisorias, consultivas y/o de control en el proceso de elaboración o de ejecución de políticas públicas y permiten que los ciudadanos y colectivos ciudadanos se impliquen en las temáticas y proyectos relacionados con la temática.

Esta dimensión, que resulta esencial para entender los mecanismos participativos, ha sido descuidada en la mayoría de los modelos y tipologías participativos propuestos hasta ahora. En parte debido a ello gran parte de los proyectos promovidos con fondos públicos son concebidos como experimentos de carácter efímero, que no consideran más que testimonialmente su sostenibilidad temporal, institucional y financiera, algo que ha reducido enormemente su impacto.

EdP-DimensionDONDE[Sigue leyendo en: «Esquemas de Participación: dimensión Cómo y consideraciones finales» ]

[1] CIMAS (2009) Metodologías participativas – Manual. Madrid: CIMAS
[2] Mitchell RK, Agle BR, Wood DJ (1997) Toward a Theory of Stakeholder Identification and Salience. Academy of Management Review, 22(4), 853–886

[3] Karlsson M (2012) Democratic legitimacy and recruitment strategies in eParticipation projects. In Charalabidis Y, Koussouris S (eds) Empowering Open and Collaborative Governance: Technologies and Methods for Online Citizen Engagement in Public Policy Making. Springer
[4] Barrutia A, Bartolomé E, et al (2009) Buenas prácticas de participación ciudadana. Univ. Deusto
[5] Ibáñez Macías A (2007) El derecho constitucional a participar y la participación ciudadana local. Madrid: Difusión Jurídica y Temas de Actualidad.


 


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