Caracterizando la participación colaborativa

[Segunda parte de la serie de artículos que presenta nuestros «Esquemas de Participación» (EdP). La primera entrega fue «Gobierno Abierto, más allá de la transparencia»]

Participation Models Desde que en 1969 Sherry Arnstein presentó su conocida “Escalera de la Participación Ciudadana” [1] se han propuesto decenas de modelos alternativos para describir y categorizar la participación en sus variadas dimensiones [2 y 3]. El problema general de estos modelos es que o bien son demasiado sencillos y, por tanto, no aportan apenas capacidad analítica, o bien son demasiado complejos y especializados, lo que hace dificultosa e inviable su aplicación generalizada.

Ello lleva a que la mayoría de los proyectos y estudios acaben basándose en las escalas propuestas por la OECD [4] o por la Asociación Internacional para la Participación Pública [5], que en esencia simplifican los ocho escalones de Arnstein en tres y cinco niveles, respectivamente. En el caso de la OECD estos son: 1. Información, 2. Consulta y 3. Participación Activa; mientras que el “Espectro de la participación” de la IAP2 contempla: 1. Informar, 2. Consultar, 3. Involucrar, 4. Colaborar y 5. Dar poder de decisión (empower, en inglés). Ambos modelos prescinden del énfasis crítico de Arnstein en torno a la cuestión del ‘poder’ y no consiguen reflejar, especialmente en sus niveles más altos, la riqueza de matices que la participación comporta [6].

Escaleras de la Participacion Ante esta situación, nuestros «Esquemas de Participación» (EdP) aspiran a proporcionar un marco conceptual consistente sobre el que fundamentar el análisis, diseño y comparación de iniciativas y estrategias de participación. Los EdP han sido elaborados a partir del análisis de un amplio conjunto de modelos de participación propuestos hasta ahora y constituyen un compromiso pragmático entre complejidad, utilidad y versatilidad. Pretenden proporcionar una herramienta de análisis que resulte al mismo tiempo fácil de usar, penetrante y práctica.

Los EdP posibilitan, en primer lugar, la identificación de las dimensiones participativas más importantes de una iniciativa, política o situación y, en segundo lugar, la representación gráfica de dichas características para facilitar su análisis. Los EdP permiten así que tanto teóricos e investigadores como profesionales y ac-tivistas puedan entender, describir y comparar rápidamente diferentes experiencias y situaciones participativas, prestando atención a sus características fundamentales. Los EdP promueven una evaluación comparativa y crítica de proyectos y propuestas colaborativas que permita tomar consciencia de sus puntos fuertes y débiles, algo muy necesario de cara a la creación de repositorios de experiencias y de buenas y malas prácticas, o incluso métricas y modelos de benchmarking.

La razón por la que hablamos de esquemas, en plural, es porque este modelo aspira a mantenerse en un flexible “beta continuo”. Como veremos, diferentes contextos o intenciones analíticas pueden requerir que alguna de las categorías de análisis sea refinada, simplificada o complementada. Si se respeta el marco general que inspira el modelo, los distintos Esquemas de Participación que se generen mantendrán entre sí, no obstante, una razonable consistencia.

Participation Schemas BetaEste modelo conceptual se ha desarrollado pensando especialmente en la participación ciudadana del ámbito local, aunque puede también ser aplicado a otros niveles. El modelo básico que presentaremos en este blog se orienta especialmente a analizar la participación que acontece en el marco de los procesos de toma de decisiones y de elaboración de políticas públicas. Sin embargo, puede aplicarse a procesos impulsados por todo tipo de colectivos o instituciones –ya sean semi-públicos, privados o civiles– que tengan capacidad de tomar decisiones y que deseen compartir dicha capacidad con otros afectados o interesados; por ejemplo, una compañía podría desear contar con la colaboración de sus clientes en la mejora de sus servicios. Los EdP permiten así analizar tanto las experiencias de participación de tipo “administrativo” –aquella participación que es organizada desde las instancias públicas– como aquellas formas autónomas de participación que emergen de la acción independiente de actores provenientes de la sociedad civil.

En futuras entradas presentaremos las cinco dimensiones esenciales que definen un EdP, que buscan dar respuesta a las preguntas sobre el qué, el quiénes, el cuándo, el dónde, y el cómo de la participación.

[Sigue leyendo en: «Esquemas de Participación: Dimensión 1 – Intensidad Colaborativa»]

[1] Arnstein SR (1969) A Ladder of Citizen Participation. American Institute of Planners Journal, 35(4), 216–224
[2] Brodie E, Cowling E, Nissen N (2009) Understanding participation: a literature review. NCVO & Involve
[3] Prieto-Martín P (2012) “E pur si muove!” La participación electrónica más allá de los galimatías académicos. GIGAPP Estudios/Working Papers – IUIOG, Madrid
[4] OCDE (2001). Participación ciudadana: Manual de la OCDE sobre información, consulta y participación en la elaboración de políticas públicas. Paris: OCDE
[5] IAPP (2000) AIP2 Spectrum of Public Participation. International Association for Public Participation
[6] Prieto-Martín P (2010) Las alas de Leo: La participación ciudadana del siglo XX. Bubok



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  1. Pingback: Notas sobre Colaboración y Gobierno Abierto – Gabriel Navarro

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